Tío Tito (5 de Agosto 1949 – 22 de Julio 2020)


En primer lugar, quiero agradecer a la pastora Madaline Molina que me haya pedido que diga unas palabras sobre la vida de Tío Tito. No me tomo la responsabilidad a la ligera. ¿Cómo puedo resumir la vida de un hombre así en 20 minutos o menos? Cuando empecé a escribir, hubo muchos momentos en los que me metí en mi propio camino leyendo y releyendo frases que ya había escrito. Me encontré volviendo a modificar mis palabras con la esperanza de describir mejor el tipo de hombre que era Tío Tito. Durante uno de estos momentos de manía me recordaron amablemente: “No te preocupes por las cosas pequeñas, chica”. Así que allá voy.

Tito Moreno nació el 5 de agosto de 1949 en la ciudad de Salinas, California. Nació como uno de los 12 hijos de Luis y María Moreno, dos personas que llegarían a ser sus mayores ejemplos terrenales sobre cómo correr su carrera y esforzarse por hacer la voluntad de Dios. De acuerdo con la hermana mayor de Tío, mi madre Lillian DeLaTorre,

“La abuela María Moreno lo envolvió a él y a sus hermanos menores y partió a una parte del desierto de Arizona donde ella buscaría la dirección de Dios y Tío Tito comenzaría sus lecciones de guitarra con la escoba más cercana. Con el tiempo esa vieja escoba sería sustituida por una guitarra Gibson y muchas, muchas más.”

Tío Tito junto con todos sus hermanos se criaron en la iglesia durante sus vidas. Cada uno de ellos afinando sus propios talentos dados por Dios y abriendo camino a través de muchas iglesias y denominaciones con su música. Antes de cumplir los 20 años, Tío Tito conoció a una maravillosa mujer de Dios llamada Saber Campos con la que se casó. Poco después de casarse, fueron bendecidos con tres hijos: los primos Carmen, Moisés y Jazat, a quienes amaba absolutamente y estaba extremadamente orgulloso de todos ellos. Siempre hablaba de sus logros, fueran grandes o pequeños. Tío Tito siempre estaba orgulloso y deseoso de presumir cuando se trataba de sus hijos.

Durante o antes de esta época, recuerdo de niño que la abuela construyó una iglesia en Colima, México. Su banda musical en ese entonces consistía en cinco jóvenes: Tío Joe, Tío Alex (también conocido como Paco), Tío Tito por supuesto, y otros dos miembros que no conocí llamados Juan y Carlos. La banda se conocería primero como los Peace Makers. Si cierro los ojos aún puedo ver a mi tío Paul, a mi tía Marty y a mi tía Elizabeth (también conocida cariñosamente como tía Chubby) cantando junto a Tío Tito mientras éste rasgaba y deslizaba su mano sobre su guitarra. Y ojo, porque cuando el Espíritu venía a través de él, su sonido llenaba la iglesia con un poder tan asombroso que me hacía pensar que el propio coro de Dios se regocijaba con su música tanto como nosotros en ese momento.

Después de que su querida madre, nuestra abuela María Moreno, fuera llamada a casa el 9 de julio de 1989, aunque con el corazón destrozado, Tío Tito continuó el ministerio con el apoyo de sus hermanos. La dedicación de Tío Tito a su ministerio era feroz, “no hay lugar para los llorones”, decía a veces. Sé que todos hemos sido testigos de su perseverancia en salvar almas para Dios y de los innumerables milagros que Jesús hizo a través de las manos y oraciones de Tío Tito. Recuerdo momentos en la iglesia en los que Tío Tito estaba de pie en el púlpito gritando en oración con tanta autoridad en nombre de las personas perdidas. Él tenía tanto amor de Dios por las personas que necesitaban ser salvadas y frecuentemente ofrecía palabras de aliento a aquellos de nosotros que las necesitábamos. Quiero tomar un momento para agradecerte personalmente por esas palabras, Tío.

Tito Moreno pasó toda su vida viajando a diferentes lugares difundiendo el evangelio y tocando su guitarra. Tío siempre estaba preparado para ir a donde lo llamaran, incluso cuando empezó a tener problemas de salud. Aunque su estatura empezó a ser un poco frágil, eso no le impidió continuar con su ministerio musical. Se dedicaba ferozmente a lo que hacía y siempre era bienvenido dondequiera que fuera, incluida la iglesia de la pastora Madaline Molina. Durante su tiempo en la Iglesia El Buen Pastor, fue un miembro vital de la banda de la congregación. También viajaba con la Pastora Madaline Molina y su siempre confiable hijo Eric en varias misiones de la iglesia a través del país.

Tío Tito no siempre fue tan serio. Tenía un lado juguetón y a veces travieso, además de un gran sentido del humor que francamente utilizaba con todos nosotros para su diversión personal. Los trucos que hacía y el sinfín de chistes que contaba podían y podían dejarnos a todos con tal risa que se nos saltaban las lágrimas. Un recuerdo que me llama la atención es cuando el Tío Tito y la Tía Saber iban a la ciudad a hacer recados, esto fue en Yuma, Arizona. En fin, mi mamá y yo decidimos acompañarlos por el día. Antes de que me dejaran en casa, le pregunté si no le importaría llevarme a una óptica para preguntar por mis lentes que me quedaban flojos. Al bajar me dirigí al Tío Tito y le pregunté: “Tío, ¿cómo se llama esta parte lateral de mis lentes?”. Inmediatamente respondió: “¡Mija, a eso se le llama petite!”. Mi mamá y mi tía Saber me miraron y dijeron: “Eso no se llama así”, pero por supuesto que viniendo de Tío Tito ignoré su sabiduría. Mientras empezaba a caminar hacia la tienda me repetía una y otra vez la palabra “petite”. Evidentemente no quería parecer una tonta al hablar con el óptico. Entré y le pregunté al óptico: “Disculpe, señor, pero mis lentes me quedan un poco flojos y creo que se debe a las petites”. Todavía puedo ver la mirada de perplejidad que me dirigió cuando me preguntó: “¿Sus petites? No sé si la entiendo”. Pienso para mis adentros que este pobre hombre no tiene ni idea de lo que es una petite. Así que volví a repetir, esta vez añadiendo un poco de sarcasmo y mientras señalaba mis lentes le dije: “Mis petites señor, esta parte lateral está suelta”. Me miró y me dijo: “Señora, eso se llama patillas”. Y en ese preciso momento lo supe: Tío Tito. Cuando salí de la tienda allí estaba él en toda su gloria riéndose a carcajadas. Todos, por supuesto, nos unimos a sus risas. Quiero decir que caí en el anzuelo, la línea y la plomada con eso.

Además, también me gustaría decir que me reconforta mucho cuando escucho a otros músicos que han sido ligeramente aderezados con un poco del sonido del guitarrista o de su forma de tocar la guitarra -Tito Moreno fue ese guijarro proverbial arrojado al estanque musical de esta vida. Creo que su música seguirá resonando en las próximas generaciones de músicos. Para terminar, me gustaría dejarlos a todos con este versículo bíblico que se encuentra en 2ª Timoteo, capítulo 4, versículo 7, que resume la vida de Tito Moreno. “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe”. Descansa en paz, Tío.

 

La cronista Cynthia González es nieta de la líder sindical de trabajadores agrícolas y predicadora María Moreno. Vive en el norte de California.

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *