El amor de una madre


La mujer que más impacto ha tenido en mi vida es la mujer con quien pasé las primeras semanas de mi vida. No es mi madre. Es la mujer que toda mi vida he conocido como Gela. Durante las épocas más difíciles de mi joven pero ajetreada vida, ella me nutrió continuamente con conocimiento, sabiduría y palabras de motivación.

Nací dos meses prematura y mi madre se enfermó justo después. Mi madre fue hospitalizada, y me separaron de ella varias semanas. Gela me cuidó y fue la única otra mujer latina que mi madre conocía después de haber llegado recientemente a los Estados Unidos. Tan solo dos semanas antes, Gela también había dado a luz a una hija, e incluso así me aceptó en su casa para darme no nada más alimento, sino amor. Ella es lo que puede considerarse mi chi-chi mami. Tal vez no me dio a luz, pero me dio lo que necesitaba para sobrevivir durante las primeras semanas críticas de mi vida.

No puedo decir lo importante que ha sido tener a alguien en quien confiar, tener el amor y cariño de una madre, o alguien que simplemente te escuche,  y esa persona siempre ha sido Gela. Nunca he tenido que temer ser mal entendida o juzgada. Con Gela es muy diferente. Ella es mi amiga, y me quiere tanto como puede querer a su propia hija.

Cuando abusaron de mí durante mi adolescencia, fue ella quien vino a mí, compartió su propia historia de abuso sexual y me dio un hombro en el cual llorar. Recuerdo que hace seis años, cuando llegué al punto más bajo con mi problema de las drogas, fue ella quien vino e intervino y me hizo entrar en razón. Cuando fui indigente, me ofreció un lugar donde vivir aunque otros me cerraron la puerta. Por supuesto que esto no vino sin un buen sermón maternal, pero todo era con amor.

“La historia de Gela y sus experiencias de vida siempre me han hecho sentir como si no estuviera sola en el mundo; hay muchas jóvenes mujeres que pasan por los mismos obstáculos que sigo experimentando.”

Estas experiencias transformadoras se han quedado conmigo durante mi vida de joven adulta. He crecido para ser una mujer madura y fuerte. Todavía me sigue gustando escuchar la historia personal de Gela, ya que sufrió mucho como hija de una madre soltera abusiva que dormía en puertas ajenas sin comida en el estómago. Se embarazó a una edad temprana, fue madre soltera durante cinco años, y eventualmente se casó con un señor que poco después se convertiría en el ejemplo de lo que es un macho mexicano. Aunque su esposo la ha hecho sentir humillada y le falta el respeto nunca lo dejó; lo hizo por sus hijos. Ha permanecido siendo fuerte, y ha llegado a independizarse de él financieramente. Gela es una mujer fuerte e independiente que siempre será así.

Hace poco pasé todo un fin de semana con Gela. Su esposo se fue de viaje a varios lugares disfrutables y se llevó a sus dos hijos. Me fui a quedar con ella porque supe que podría tener tiempo a solas con ella. En las mañanas, comimos huevos rancheros y café con leche, seguidos de una taza de fruta. Platicamos de la vida, de las conexiones humanas, de la escuela, de nuestros sueños y de nuestras metas en la vida. Compartió conmigo que acababa de terminar un programa que le enseña a las mujeres de bajos ingresos a desarrollar su propio plan de negocios para poder ser independientes financieramente y ser estables. Gela quiere comenzar su propia compañía de limpieza doméstica después de 25 años de limpiar las casas de otras personas. Gela se ha convertido en un ejemplo de una fuerte mujer latina a quien admiro.

La historia de Gela y sus experiencias de vida siempre me han hecho sentir como si no estuviera sola en el mundo; hay muchas jóvenes mujeres que pasan por los mismos obstáculos que sigo experimentando. Muchas de nosotras no sabemos cómo lidiar con problemas que enfrentamos todos los días. Algunas veces nos podemos sentir como si nuestros espíritus estuvieran rotos y nuestros corazones laten en dolor, pero nunca estamos solas.

En 2008, todavía estaba saliendo del punto oscuro de mi vida en el que perdí el sentido de mi ser. He sido afortunada como para haberlo vuelto a encontrar con Gela y las mujeres de la Fundación Chicana Latina. El poder compartir mi historia personal significa que seguiré un ciclo de hermandad en el que Gela me inició.

 

La cronista Natalie nació en Oakland, California y es la primera generación de su familia en haber ido a la universidad. Se graduó de la Universidad de California en Berkeley en 2011, y continuó sus estudios para convertirse en profesora de preparatoria de ciencias sociales. La historia de Natalie fue escrita durante el taller The Power of Storytelling  (El poder de tu historia) de la Fundación Chicana Latina, CLF.

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