El 345 de la Wooster Avenida


El 345 de la Wooster Avenida se ubicaba en el borde del centro de San José, California. Enmarcado por una valla de piquete blanco, un porche de cemento y una entrada que conducía a la casa trasera. En el interior estaba el aroma de las tortillas caseras, papá sentado en su silla reclinable y Nana sentada a la cabeza de la mesa del comedor leyendo un libro.

“La casa de Nana era mi santuario y un mar lleno de muchos recuerdos amorosos. Sus rosas en el patio trasero dieron vida a los colibríes que se detendrían y el árbol de la mora dio a todos los nietos una montaña para escalar.”

La casa de atrás me dio ocho años de aventura en el centro de San José. Las vacaciones en la casa de Nana eran como lujos de alta gama, la mejor comida, música, danza y drama. A menudo superando la capacidad de la sala, el mar de papel de envoltura dejado en el suelo en Navidad dio a todos la oportunidad de reírse y jugar.

El anhelo de la casa de Nana nunca desaparecerá. No quiero que estos recuerdos desaparezcan. A menudo me reía y jugaba en la casa de Nana, pero también me sentía enojada y triste. La última vez que la casa de Nana estuvo a su capacidad fue cuando falleció. Todo el mundo estaba allí. Por primera vez en mi vida no había sentido nada en la casa de Nana. Quería tanto que volviera. Aunque me tomó varios años aceptar la pérdida, fueron mis recuerdos de la casa de Nana los que me recordaron que la he tenido conmigo todo el tiempo.

“Espero transmitir la sensación de la casa de Nana. Una sensación de seguridad donde puedes cerrar los ojos, imaginar al abuelo en la silla reclinable, Tía Gloria viendo la televisión con Ricky. Mi Nana en la estufa haciendo tortillas y mi mamá de pie junto a ella pidiendo a Nana que hiciera arroz y la razón es que ella lo hace major.”

La sociedad reclamaría el 345 de la Wooster Avenida como un vecindario que se ha ido a la basura. La valla blanca de piquete es ahora de metal y toda la hierba ha sido cubierta por cemento. Dudo que las rosas de mi Nana estén en flor. La casa está actualmente en el mercado, es difícil creer que mis recuerdos estén ahora a la venta.

Te extraño cada momento de cada día. Espero ser una Nana algún día. Espero tener una casa, para crear un santuario. Espero que mi jardín de rosas florezca. Espero volver a verte algún día. Te quiero Nana.

 

La cronista Deanna “Deni” Consuelo Sisneros es una Chicana apasionada, estudiante, educadora, y orientada a la familia.

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