¿Por qué lucho? 1


¿Alguna vez has sentido como que estás sola en el barco en el mar? ¿Alguna vez te has preguntado si vale la pena seguir luchando por tus sueños a pesar de todos los obstáculos? ¿Alguna vez has pensado bajarte del barco y desistir en tu lucha?

Cada vez que enfrento un problema en mi vida personal y académica (que son muchos retos) me siento en la necesidad de buscar mis más poderosas razones para no claudicar en mis intentos de ser maestro de español en este país. En muchas ocasiones me enfrento a mí misma, a mis miedos, a mis temores, a mis anhelos, para reencontrarme y darme ánimos.

A veces siento que tengo poco que ganar y mucho que perder…sin embargo sigo aquí…hoy ha sido un regalo que perdurara para siempre. Mis esperanzas pudieron vencer a mis demonios. Decidí estar hoy aquí y ya ha valido la pena.

He encontrado gente como yo. ¡NO ESTOY SOLA EN EL BARCO! Era solo que no podía ver a mí alrededor. Mis miedos me cegaban.

“Estoy a punto de abrir ventanas que me harán entrar a un mundo diferente. Esas ventanas se expandirán a convertirse en amplias puertas que permitirán la unión entre aquellos que harán el cambio y los que nos seguirán…estudiantes a quienes guiaremos por la senda de paz, de esperanza, de éxito.”

¿Quién es mi motor y motivación? Mis padres: ellos no tuvieron la oportunidad ni siquiera de terminar su educación primaria. Mi madre termino el último nivel disponible en su tiempo: cuarto de primaria. Mi padre nunca tuvo la oportunidad de ir. El no sabe leer ni escribir. La vida les enseño que la escuela no es tan importante, sino trabajar duramente e incansablemente para forjarte un porvenir. No los culpo por pensar así. Había que comer y vestir. Sin embargo, ellos fueron mi inspiración. Yo no permitiría que ningún niño se quedara sin recibir el tan preciado y merecido regalo de la educación.

Mis hijos son mi más preciado tesoro y  motivación. Siendo madre soltera con cuatro hijos, hace mi lucha más intensa, pero también más valorada. Ellos aprenden a corta edad que a pesar de las tristes vueltas de la vida, se vale caer o resbalar, pero al levantarse, se harán más fuertes. Las caídas son oportunidades para fortalecernos aun más.

Yo misma soy mi motivación. Vivir y crecer en una comunidad muy remota y pobre de México me hizo valorar el esfuerzo de mi familia por verme crecer sana y saludable. Querer romper las cadenas de pobreza e ignorancia me hizo escapar de ahí y seguir buscando un mundo mejor. ¡He logrado tantas cosas! Estoy muy orgullosa de mí. He demostrado al mundo y a mi misma que tu condición humilde no es barrera para triunfar. Si, será más dura la faena, pero al final, por saborear los frutos de esfuerzo vale la pena el arduo sendero recorrido.

Soy Mexicana, soy Latina, soy mujer, soy madre…ahora soy maestra por la justicia social. Si yo pude, otros también pueden. Somos luchadores. Unidos podemos. Si, si hay desigualdad e injusticia, pero también hay voluntad y decisión para cambiar y dejar huella. Quiero ser no solo una maestra, quiero ser la maestra Delia Zamudio, quien logre encender en los estudiantes la llama del valor, el progreso, el amor a sí mismo y a la vida, el amor a la educación y al cambio.

Hoy refrendo mi compromiso de luchar incansablemente por mi sueño. Hoy es el día. Si se puede.

 

La cronista Delia Zamudio es originaria de Valle de Santiago, Guanajuato, México y se mudó a los Estados Unidos en 2005.

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Una idea sobre “¿Por qué lucho?

  • Delia Zamudio

    Qué fortuna haber tenido la oportunidad de escribir mi sentir a través de esta crónica. Me di cuenta de que tenemos tanto que decir al mundo acerca de nuestro camino hacia el éxito. Qué bello desahogo.
    Gracias por haberlos encontrado y conocido.