Esa es mi historia


Soy María Trinidad Aviña. Nací en Venustiano Carranza, Michoacán. Es ahora San Pedro Caro. Este yo, desde que me acuerdo de mi edad de los siete años, estuve en la primaria, mis padres me entraron en la primaria, y estudié nada más la primaria, y de allí me fui a trabajar a un empacadora de fresa. En Michoacán se trabaja, se produce mucho la fresa, y es una empacadora de mermeladas. Yo trabaje allí por tres años y después, me case a los quince años. A los diez y nueve tuve mi primer hijo. Diez y nueve años de edad, tuve mi primer hijo, y después al año tuve el otro. Después mi esposo, se vino por acá para los Estados Unidos. Y cada año iba a vernos. Ya después de esos dos hijos, después tuve un aborto de una niña, que me dolió mucho para mí fue como estar yo muerta en vida.

Tuve una pena muy fuerte, hubo muchos problemas entre mi matrimonio y todo, mi esposo y yo. Yo caí en una fuerte depresión. Pero gracias a dios, que me integre a un grupo de la iglesia católica, y me ayudaron mucho. Salí de todo eso, y después mi esposo ya regresaba, peleábamos menos. Después tuve otro de mis hijos, y eran tres hombres. Después de este niño, paso siete años, me embarace de una niña. Y fue una alegría máxima. Máxima porque, como lo que yo ya había perdido una niña, yo tenía la ilusión de otra niña, ¿verdad? Y como recuperarla lo sentí en mi corazón. Recuperarla, y ya tuve mi niña, y fue una felicidad muy grande.

Después a los dos años fallece mi padre. Y era algo muy doloroso para mí porque mi padre fue muy amoroso con nosotros. El murió de 68 años. Yo estaba muy acostumbrada de estar con mi mamá, con mi familia allí en mi pueblo. Y pues mi esposo, en el tiempo que él estuvo por acá, trabajando, pues construimos una casita. Con lo que él me mandaba, yo ahorraba, construimos una casita, que tenemos allí, en San Pedro Caro. Ya como cuando él tenía, que él se hizo residente por la amnistía se hizo residente en el mil novecientos noventa se hizo residente, y como en el dos mil dos, nosotros hicimos, nos hizo residentes en el dos mil dos.

Venimos a Ciudad Juárez, hicimos todos esos papeles, todo eso, que se hace tramites, todo eso. Fuimos a las huellas. Pasamos por ese puente, que es tan triste para mí, ese puente se me hace muy triste. Aparte, porque tuve mucho miedo, porque yo sentí como que nos iban a asaltar un grupo de personas, tuve mucho miedo yo en esa ocasión, y pues, ya cruzamos ese puente y todo. Sacamos las huellas, nos checaron la visa, y nos regresamos. Y yo me regrese a mi estado de Michoacán, y mi esposo se vino para acá, a California, a seguir trabajando y buscar un departamentito a onde traernos, porque él vivía con puros hombres. Después de allí, cuando ya él tuvo un departamentito, aquí, no él vivía en King City, y no encontró un lugar en King City, pero metió varias aplicaciones, verdad, los departamentos y todo. Y resulta de que no encontró nada, y después en Greenfield, encontró una casita, ¿verdad? Una casita y pues nos venimos para acá, nos venimos aquí a vivir a esa casita.

Yo sufría mucho al principio, porque aparte de que perdí mi padre, tenía la depresión de que a mi madre también la deje y cambié de lugar, de país, muy deprimida pa’ mi sentía. Yo me daba fuerzas y decía, tú debes hacerlo de positivo. Estaba con mi esposo, que yo añoraba tanto estar con él, tanto tiempo. Debo de buscar lo bueno de aquí, yo decía, debo de buscar lo bueno de aquí.

“Debo de buscar lo bueno y no pensar no más en lo triste.”

Entonces mi muchachito que me traje de seis, estaba en el seis, iba entrar al seis grado, ya le toco una escuela de por aquí, que esta acercas de una iglesia católica aquí de Greenfield.

Entonces, este, la escuela de mi hijo, para entrar allí a la medio school, se llame medio school, ¿verdad?, en el seis grado, estaba cercas de la iglesia católica. Eso para mí fue una gran alegría, porque siempre que pasaba a llevar a mí hijo a la escuela, yo pasaba por la iglesia. Y me sentía familiarizada allá, decía…o, aquí es mi casa, mi segunda casa. Muy bonito que sentía yo. Y daba mis lloradas, pero ya era como desahogo. Entonces este, después fue pasando el tiempo, y me fui.

Yo soy muy fácil de gozarme con la gente, sacar conversación con las personas, ¿verdad?

“Y comencé hacer amistades y todo. Y ya conociendo allí en la escuela más madres de familia. por allí me enteraba yo, que alguien ocupaba para que les cuidara sus hijos para irse a trabajar, y yo me ofrecí en ese tiempo.”

Le digo, – Bueno, yo estoy en casa, mi esposo, mis tres hijos trabajan. Yo les puedo cuidar sus hijos, si ustedes quieren, tengo mi número de teléfono. Y comencé abrirme camino. Fui de negocio. Y de para acá, este he estado cuidando niños, y me estuve yendo a unas, a prepararme más. Yo quería sacarme mi licencia para cuidar niños.

Ya con mi licencia y estuve yendo a mis clases, hice el CPR. Estuve yendo a Salinas a unas clases, para cuidar de niño. Iba a conferencias. Iba a hacer aquí en King City. También fui, fui a hacer unas unidades. Nos pagaban. Y entonces yo me he sentido desde allí para acá, mi vida cambio, mi vida cambio, después nos venimos a vivir a, de esa casa donde llegamos, nos venimos a unos departamentos. Y más amplio. Yo conocí más personas, y ya de allí, sus amigos de mi esposo, cuando bajaron las casas, le pedían que en lugar de pagar renta ya, de un departamento mejor, por usar una casa, estarla pagando. Y mi esposo califico, y estamos pagando una casita, y este, y pues mis hijos, le digo tengo tres mayores, uno de treinta y dos, uno de treinta, de veinte y cuatro, mi niña de quince, y mi niño de nueve, el más chico. Y después de él, tuve otro. Se me dio un aborto como espontaneo. Y pues ya no, hasta ahorita, ya no, ya no hay embarazos. Y de allí por acá, yo conocí este grupo yendo a mis clases de aprender para cuidado de niño, conocí este grupo de Líderes, allí en la librería, y me integre, me gusto. Y estoy aprendiendo muchas cosas cada día, y a mis amigas les comparto sus derechos. Las agencias, a donde referir si ocupan ayuda. Y pues he aprendido muchas cosas, estoy pues muy contenta, si esa es mi historia…

 

La cronista María T. Aviña es integrante de Lideres Campesinas. Ella es de México.

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